Taxis

Categoría(s): Pasado. Junio 13, 2006

Todos habrán notado que el tráfico en Lima empeora cada día. Generalmente atribuímos esta situación a un incremento en el número de vehículos en circulación.
Similar origen tiene el concepto de “hora punta”.
Yo tengo una teoría alternativa.

El origen de todo este infierno llamado tráfico no está en la mayor cantidad de vehículos nisiquiera en la presencia de las vilipendiadas combis.
El problema son los taxis. Así de claro.
Cientos, miles, decenas de miles de taxis recorriendo en simultáneo la ciudad en busca de clientes. Basta detenerse en una esquina de una calle medianamente transitada para ser asediado por los choferes de taxi. Y si antes nos indicaban su disponiblidad con un guiño de las luces altas, ahora nos convocan directamente con las bocinas y si se da el caso detienen el tráfico con la finalidad de convencernos de tomar sus servicios.
Una esquina cualquiera es paradero de varios taxis cuyos cautelosos conductores han optado por la presión pasiva sobre los transeuntes. En las pistas los más entusiastas compiten entre ellos por la próxima oportunidad de hacer una “carrerita”. Ud. no tiene que pararlos, ellos lo detendrán a Ud. sea en la esquina o a mitad de cuadra o quién sabe si a mitad de la pista.
Si acaso Ud. detiene a un taxi, detrás del mismo harán fila dos o tres a la espera del resultado de la negociación con el primer afortunado. Esto es lo que dictan las buenas costumbres, pero los más audaces no dudarán en presionar la bocina o las luces altas para presionarlo a buscar una “segunda opinión” y quién sabe si una rebaja en el precio.
Formales e informales, trabajadores haciendo un dinerito extra para la casa o jóvenes juntando para la gasolina, “profesionales del timón” por convicción o desempleados empujados a trabajar doce o catorce horas para pagar el alquiler del “fierro” y alguito para la familia. Autos nuevos, viejos, de segunda, timón cambiado, alquilados, robados, de compañía seria o negocio familiar, con factura, con boleta, con ticket, “yo le doy el comprobante y Ud. escribe el precio”, choferes de uno u otro sexo, de cualquier edad, de cualquier condición, cultos, profesionales, lumpen, analfabetos, que conocen y que no tienen ni idea de donde quedan los destinos : “Ud. me indica”, “cuánto le cobran siempre”, “sea consciente pues maestro” y los infaltables “para allá no voy” o “tengo que entregar el carro”.
La solución al tráfico de Lima pasa definitvamente por organizar y mejorar el transporte público masivo. Pero no se olviden de los taxis porque su capacidad de transporte por unidad operativa es notoriamente menor y su contribución colectiva a la contaminación del aire es con seguridad tanto o más importante que las unidades de transporte público.
Alquien que haga el cálculo y lo publique.
S.e.u.o.
JC

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